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¿Cómo serán los cepillos de dientes del futuro?

por | Feb 16, 2018

Técnicos y científicos trabajan en la creación de cepillos de dientes que podrían alertar sobre la aparición de enfermedades como el cáncer y el Alzheimer.

El cepillo de dientes, fabricados con cerdas de jabalí, fue un objeto inventado y patentados por los chinos en 1498, aunque, anteriormente, en 1223 existen manuscritos en los que describen a monjes chinos limpiándose los dientes con cepillos de dientes fabricados a base de hueso de buey y pelos de cola de caballo. Durante muchos años, el cepillo de dientes mantenía el mismo aspecto y funcionalidad, aunque iba experimentando variaciones en los materiales utilizados: pequeñas ramas, palos de naranjo, plumas, huesos y púas de puerco espín.

Es en 1780 cuando aparece el primer cepillo de dientes con el aspecto que conocemos hoy en día, y el primero en comercializarse. Poco ha variado desde entonces, ya que se trata de una serie de cerdas incrustadas en la base un mango alargado. Este modelo fue diseñado por William Addis desde la cárcel de Newgate (Inglaterra) donde fue prisionero al parecer por altercados y disturbios callejeros. La historia cuenta que en aquella época la tradición era frotarse los dientes con un trapo o tela de nilo, pero el señor Addis desconfiado de todo el material que se suministraba en la cárcel, decidió guardarse un hueso de pollo de la cena y le añadió algunas cerdas que consiguió sobornando a uno de los guardias que le custodiaban. Tras su salida de prisión, William Addis  fundó su propia compañía Addis que hoy en día se dedica a la fabricación y comercialización de productos de limpieza y material para el hogar y oficinas.

No fue hasta 1937 cuando se empezó a utilizar el Nylon, inventado por Wallace H. Carothers, en los laboratorios DuPont en EEUU. Este nuevo material se convirtió en un símbolo de prosperidad y comercialización. Aunque tuvo también sus críticas, ya que las cerdas de este material eran en sus inicios bastante rígidas y dañaban las encías de los usuarios. En 1950 la empresa Dupont mejoró sus cepillos con unas fibras de nylon más suaves que mejoraron la calidad del cepillado y de la salud bucodental.

Cuatro años más tarde aparecieron los cepillos dentales eléctricos. Un cepillo de dientes que hace movimientos automáticos rápidos por oscilación u rotación que mejoran la calidad del cepillado. En la década de los 60 aparecería el cepillo de dientes inhalámbrico, inventado por la empresa General Electrics. Los cepillos de dientes eléctricos se clasifican en cepillos dentales sónicos y ultrasónicos (según la capacidad de frecuencia audible) con capacidades de limpieza muy avanzados.

El cepillo de dientes iónico nació en Japón en los años 80. Su inventor fue el Dr. Yoshinori Nakagawa, que le puso el nombre de Soladey, una combinación de “solar” y “dental” pues la luz tiene un papel importante en el funcionamiento del cepillo. Pronto los cepillos de dientes iónicos alcanzaron gran popularidad en Japón, donde actualmente se venden unos 4 millones de unidades al año. En occidente, en cambio, no empezaron a hacerse conocido hasta después del 2000.

El cepillo dental iónico no necesita pasta de dientes, solo agua y luz. El secreto está en una vara de dióxido de titanio alojada en el cuello del cepillo. Esa vara de dióxido de titanio es un foto catalizador, que reacciona en presencia de luz liberando iones negativos (puede ser luz solar o la luz que da la bombilla del cuarto de baño.) Los dientes están cargados negativamente, mientras que la placa bacteriana lo está positivamente. Como los polos opuestos se atraen la placa bacteriana se adhiere a los dientes. La vara de dióxido de titanio se “activa” en presencia de luz liberando iones negativos. Cuando se moja el cabezal, la corriente de iones negativos se desplaza hacia las cerdas del cepillo. Al cepillarse los dientes con el cepillo iónico, los dientes cambian su polaridad, de positiva a negativa, y las cargas negativas de las cerdas del cepillo atraen a las cargas positivas de la placa bacteriana, eliminándola de la cavidad bucal.

Por tanto un cepillo de dientes iónico actúa atrayendo las partículas como un imán, en vez de eliminar esas partículas por arrastre como en el cepillado convencional.

En la actualidad, los avances en tecnología médica indican que en unos años conoceremos herramientas electrónicas inteligentes que revolucionarán la higiene de nuestros dientes.

Un producto “del futuro” que puedes ver ya de manera tangible es Kolibree, un “smart toothbrush” con vibración sónica y cerdas de dureza suave para proteger los dientes y encías sensibles. Pero lo que define a Kolibree como un cepillo inteligente es que puede conectarse vía bluetooth a smartphones y tablets, para mostrarte desde su app un seguimiento de la frecuencia y la calidad de lavado mediante estadísticas que orientarán el cepillado diario. Posee además sensores de movimientos que registrarán las zonas que has dejado sin limpiar y cuáles necesitan una limpieza en profundidad.

También hay científicos y técnicos que trabajan en un cepillo de dientes que sea capaz de detectar ciertas enfermedades. La idea consiste en desarrollar un cepillo que constaría de nanoporos, chips capaces de decodificar el ADN, y advertir de algunas enfermedades, como el cáncer y el Alzheimer, a través de su análisis.

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